Quiromancia

La Quirología permite efectuar análisis del carácter y la personalidad, orientar sobre las predisposiciones de salud y las aptitudes profesionales y hacer predicciones de diversa índole mediante la lectura de las manos.

La Quirología permite efectuar análisis del carácter y la personalidad, orientar sobre las predisposiciones de salud y las aptitudes profesionales y hacer predicciones de diversa índole mediante la lectura de las manos.

Ninguno de los rasgos de la mano -por muy negativo que sea- es absoluto en sí mismo. Puede tratarse de un rasgo heredado indicativo de que los antepasados tuvieron esas marcas. Para evitar juicios de valor, es preciso considerar los diversos rasgos de la mano en su totalidad: examinar la textura y color de la piel, analizar las líneas principales de flexión y las líneas accesorias, estudiar el espesor y la forma de la palma, las longitudes relativas de los dedos y del pulgar, la flexibilidad de las articulaciones, el color, forma y textura de las uñas y el esquema general de los surcos papilares (dermatoglifos).

El secreto para llegar al ser y al sentido del hombre

Hay que familiarizarse con la mano, tanto de forma emocional e intuitiva como intelectualmente, y en este sentido, a diferencia de la visión parcial de la mano según la quiromancia, la quirología moderna estudia la mano como una unidad de estructura y de líneas. Estudia fundamentalmente las correlaciones entre la mano y ciertas tendencias físicas y psíquicas y no pretende ser capaz de predecir acontecimientos específicos, aunque pueda verse en ella algo del pasado, bastante del presente e incluso un poco del futuro.

En quirología escuchar es más importante que mirar. Es la escucha abierta e intuitiva al mensaje de la palma lo que marca la diferencia a la hora de convertirse en un lector rígido o en un intérprete exacto e intuitivo. Sin embargo, para ello es preciso dominar las bases: se hundirán en el inconsciente y retornarán a la superficie como fuentes naturales de intuición cuando se conecta con las manos que se quieren leer. También es esencial tener en cuenta algunos principios: no causar miedo ni dolor, no anunciar nunca la fecha de la muerte y no olvidar que las manos cambian.

Tampoco debe olvidarse que para ser un buen quirólogo es conveniente tener sentido del humor y ser un poco mentiroso: no todo el mundo está preparado para escuchar muchas verdades.